El otro y nosotros.
Dos amantes yacen uno al lado del otro, tras el acto de amor. Su soledad es el perfecto ejemplo de lo que suele llamarse "soledad auténticamente saboreada". La satisfacción los devuelve a sí mismos, desenlazando sus brazos y poniendo fin al ardor que los empujó el uno hacia el otro. Sus soledades son paralelas, la imagen misma de dos cuerpos en reposo. Ellas saben que volverán a encontrarse en el tiempo, de la misma manera en que acaban de confundirse totalmente. Y ellas conforman asimismo la promesa recíproca de un reencuentro futuro, basado precisamente en el recuerdo común de pasados ardores y entrelazamientos. Es posible que esta soledad compartida no sea real, ni mucho menos absoluta, sobre todo si la comparamos con aquellas soledades que se viven sin compañía alguna.
La soledad no existe para aquel que puede recordar los momentos en que no estuvo solo y sabe que esos momentos volverán. La otra persona puede estar ausente, pero en cierta medida continúa a nuestro lado. Un ser existe en el recuerdo que conservamos de su presencia y en la confianza que tenemos en su pronto retorno. (...)
No se está forzosamente solo cuando se carece de compañía, ni esta situación implica necesariamente una exclusión del mundo. La soledad, es en realidad, una manera incompleta y única de estar en el mundo. El antiguo mito del andrógino explicaba este hecho a su manera. Los seres humanos son arrastradoas al amor por la inmensa necesidad de volver a encontrar una unidad original. Se busca al otro como si fuese una parte perdida de uno mismo, y como si esa carencia nos causara dolor. " me duele el otro", o, mejor: "me duele en el otro", parece decirnos toda soledad.
La soledad tiene una ligazón muy estrecha con el lenguaje y con las dificultades de espresión. Nos obliga a comunicarnos, pero puede también significar que ya ni queremos ni podemos comunicarnos. En ello, la soledad implica siempre la existencia de otro ser, pero no necesariamente una presencia de la cual podríamos ocultarnos, ni tampoco una presencia que podríamos reclamar incesante y vanamente. Tenemos la convicción de que el otro existe y constatamos que nos hace falta. Es en nosotros mismos, en nuestra convicción íntima de la existencia del otro y en nuestra dolorosa experiencia de su ausencia, donde hace su nido el sentimiento de soledad. Para sentirse solo, es preciso desear ser dos, al menos, o haberlo sido y conservar la nostalgia de ello.
Cargar eternamente el doloroso recuerdo de un ser que ha fallecido es indudablemente la primera forma de estar solo. Sin esa otra persona, sentimos que nuestra existencia esta vacía, muy lejos de una vida plena. Como esa persona nos hace falta, no cesamos en nuestro afán de recrearla, ahora y siempre, a pesar de la evidencia de su desaparición, y a pesar de que parientes y amigos hagan lo posible por acercarnos a ellos. La falta de un solo ser puede lograr que uno no existe para los demás.
La segunda forma de estar solo consiste en organizar la ausencia del otro, en vista de que su mirada nos hace existir, pero sin que podamos hacer nada para controlarla. Extraemos parte de nuestra existencia de esa otra persona, con lo cual en realidad enajenamos parte de nuestra independencia. Es preciso, entonces, escapar a esa mirada para reencontrar o restaurar nuestra independencia. Huimos de la presencia del otro, la tornamos indiferente, para volver a ser dueños de nuestra existencia. Desaparecemos para hacer desaparecer al otro. Al igual que Fígaro, que se apresura a "reírse de todo, para no llorar, por todo", nos damos prisa en estar solos, por temor a estarlo a pesar de nosotros mismos. Nos entregamos a la soledad, aun corriendo el riesgo de acostumbrarnos a ella, de no poder deshacernos más de ella.
La tercera forma de estar solos consiste en hacer un buen uso de la soledad. El otro no existe por sí mismo, pues nosotros no lo vemos nunca como realmente es. Tampoco él nos ve como realmente somos. Concientemente o no, proyectamos instuiciones o ideas sobre todo aquel que se nos acerca. Sin siquiera sospecharlo, un ser imaginario acompaña a un individuo desde el instante mismo en que se presenta ante otro individuo.
Partiendo de nuestras propias esperanzas y desiluciones pasadas, le pedimos inconscientemente al otro que represente un papel en el teatro de nuestra imaginación. Le exigimos que desempeñe un papel ya escrito, al hilo de nuestras experiencias, y, muy en particular, de aquellas que nos marcaron desde la infancia. Si el otro se niega a desempeñar este papel, o lo desempeña mal, muy fácilmente podemos sentirnos solos, descubrirnos solos. Nadie sube al escenario abandonado de nuestros de nuestros deseos, y terminamos así por convertirnos en los desamparados asistentes a un espectáculo cuyas representaciones han sido interrumpidas.
Toda soledad es signo de una decepción íntima La realidad no coincide con lo que esperábamos de ella. La realidad ha decepcionado nuestra imaginación.
Sin duda alguna, la soledad totalmente feliz es algo imposible. Sin embargo, en una trayectoria de maduración individual y cultural, la soledad es positiva. Es en sí un aprendisaje que nos ayuda a asumir nuestras desiluciones y a liberarnos de la obsesiva frecuentación del otro. También nos ayuda a acogerlo sin la necesidad de colocar entre él y nosotros ningún tipo de barrera protectora o aislante. En resumen, sólo mediante este buen uso de nuestra soledad aprenderíamos a vivir tan bien con nosotros mismos como con el otro.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
jueves, 30 de agosto de 2007
Oído y escogido por un jurado, en algún recodo... Premios nobel de literatura

1902 Theodor Mommsen (Alemania, 1817-1903) historiador
1903 Bjornstjerne Bjornson (Noruega, 1832-1910) novelista, poeta y dramaturgo
1904 Frederic Mistral (Francia, 1830-1914) poeta
José Echegaray (España, 1832-1916) dramaturgo
1905 Henryk Sienkiewicz (Polonia, 1846-1916)
novelista 1906 Giousue Carducci (Italia, 1835-1907) poeta
1907 Rudyard Kipling (Gran Bretaña, 1865-1936) poeta y novelista
1908 Rudolf Eucken (Alemania, 1846-1926) filósofo
1909 Selma Lagerlof (Suecia, 1858-1940) novelista
1910 Paul von Heyse (Alemania, 1830-1914) poeta, novelista y dramaturgo
1911 Maurice Maeterlinck (Bélgica, 1862-1949) dramaturgo
1912 Gerhart Hauptmann (Alemania, 1862-1946) dramaturgo
1913 Rabindranath Tagore (India, 1861-1941) poeta
1914 no concedido
1915 Romain Rolland (Francia, 1866-1944) novelista
1916 Verner Von Heidenstam (Suecia, 1859-1940) poeta
1917 Karl Gjellerup (Dinamarca, 1857-1919) novelistaHenrik Pontoppidan (Dinamarca, 1857-1943) novelista
1918 no concedido
1919 Carl Spitteler (Suiza, 1845-1924) poeta y novelista
1920 Knut Hamsun (Noruega, 1859-1952) novelista
1921 Anatole France (Francia, 1844-1924) novelista
1922 Jacinto Benavente (España, 1866-1954) dramaturgo
1923 William Butler Yeats (Irlanda, 1865-1939) poeta
1924 Wladyslaw Reymont (Polonia, 1868-1925) novelista
1925 George Bernard Shaw (Irlanda, 1856-1950) dramaturgo
1926 Grazia Deledda (Italia, 1871-1936) novelista
1927 Henri Bergson (Francia, 1859-1941) filósofo
1928 Sigrid Undset (Noruega, 1882-1949) novelista 1929
Thomas Mann (Alemania, 1875-1955) novelista
1930 Sinclair Lewis (EEUU, 1885-1951) novelista
1931 Erik Axel Karlfeld (Suecia, 1864-1931) poeta
1932 John Galsworthy (Gran Bretaña, 1867-1933) novelista
1933 Ivan Bunin (URSS, 1870-1953) novelista 1934
Luigi Pirandello (Italia, 1867-1936) dramaturgo
1935 no concedido
1936 Eugene O' Neill (EEUU, 1888-1953) dramaturgo
1937 Roger Martin du Gard (Francia, 1881-1958) novelista
1938 Pearl S. Buck (EEUU, 1892-1973) novelista
1939 Frans Eemil Sillanpaa (Finlandia, 1888-1964) novelista
1943 no concedido
1944 Johannes Vilhem Jensen (Dinamarca, 1873-1950) novelista
1945 Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957) poeta
1946 Hermann Hesse (Alemania, 1877-1962) novelista
1947 Andre Gide (Francia, 1869-1951) novelista
1948 T. S. Eliot (Gran Bretaña, 1888-1965) poeta
1949 William Faulkner (EEUU, 1897-1962) novelista
1950 Bertrand Russell (Gran Bretaña, 1872-1970) filósofo
1951 Par Lagerkvist (Suecia, 1891-1974) novelista
1952 Francois Mauriac (Francia, 1885-1970) poeta, novelista y dramaturgo
1953 Winston Churchill (Gran Bretaña, 1874-1965) historiador
1954 Ernest Hemingway (EEUU, 1899-1961) novelista
1955 Halldor Laxness (Islandia, 1902-1998) novelista
1956 Juan Ramón Jiménez (España, 1881-1959) poeta
1957 Albert Camus (Francia, 1913-1960) novelista y dramaturgo
1958 Boris Pasternak (URSS, 1890-1960) novelista
1959 Salvatore Quasimodo (Italia, 1901-1968) poeta
1960 Saint-John Perse (Francia, 1887-1975) poeta
1961 Ivo Andric (Yugoslavia, 1892-1975) novelista
1962 John Steinbeck (EEUU, 1902-1968) novelista
1963 Georgos Seferis (Grecia, 1900-1971) poeta
1964 Jean Paul Sartre (Francia, 1905-1980) filósofo
1965 Mijail Sholojov (URSS, 1905-1984) novelista
1966 Samuel Yosef Agnon (Israel, 1888-1970) novelistaNelly Sachs (Alemania, 1891-1970) poeta
1967 Miguel Angel Asturias (Guatemala, 1899-1974) novelista
1968 Yasunari Kawabata (Japón, 1899-1972) novelista
1969 Samuel Beckett (Irlanda, 1906-1989) novelista y dramaturgo
1970 Alexandr Solzhenitsin (URSS, 1918) novelista
1971 Pablo Neruda (Chile, 1904-1973) poeta
1972 Heinrich Boll (Alemania, 1917-1985) novelista
1973 Patrick White (Australia, 1912-1990) novelista
1974 Eyvind Johnson (Suecia, 1900-1976) novelistaHarry Martinson (Suecia, 1904-1978) novelista y poeta
1975 Eugenio Montale (Italia, 1896-1981) poeta
1976 Saul Bellow (EEUU, 1915) novelista
1977 Vicente Aleixandre (España, 1896-1984) poeta
1978 Isaac Bashevis Singer (EEUU, 1904-1991) novelista
1979 Odysseus Elytis (Grecia, 1911-1996) poeta
1980 Czeslaw Milosz (Polonia, 1911) poeta
1981 Elias Canetti (Gran Bretaña, 1905-1994) novelista
1982 Gabriel García Márquez (Colombia, 1928) novelista
1983 William Golding (Gran Bretaña, 1911-1993) novelista
1984 Jaroslav Seifert (Checoslovaquia, 1901-1986) poeta
1985 Claude Simon (Francia, 1913) novelista
1986 Wole Solyinka (Nigeria, 1934) poeta y dramaturgo
1987 Joseph Brodsky (EEUU, 1940-1996) poeta
1988 Naguib Mahfuz (Egipto, 1911) novelista y poeta
1989 Camilo José Cela (España, 1916-2002) novelista
1990 Octavio Paz (México, 1914-1998) poeta
1991 Nadine Gordimer (Sudáfrica, 1923) novelista
1992 Derek Walcott (Santa Lucía, 1930)
1993 Toni Morrison (EEUU, 1931) novelista
1994 Kenzaburo Oe (Japón, 1935) novelista
1995 Seamus Heaney (Irlanda, 1939) poeta
1996 Wislawa Szymborska (Polonia, 1923) poeta
1997 Darío Fo (Italia, 1926) dramaturgo
1998 José Saramago (Portugal, 1922) novelista
1999 Gunter Grass (Alemania, 1927) novelista y poeta
2000 Gao Xingjian (China, 1940) novelista
2001 V.S.Naipaul (Gran Bretaña, 1932) novelista
2002 Imre Kertesz (Hungria, 1929) novelista y ensayista
2003 J.M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940 ) novelista
2004 Elfriede Jelinek
2005 Harold Printer
2006 Orhan Pamuk
miércoles, 29 de agosto de 2007
Cronología de Rimbaud. Parte 1.

Vigilias
I
Es el reposo iluminado, ni fiebre ni languidez, en el lecho o en el prado.
es el amigo ni ardiente ni débil. El amigo.
Es la amada ni atormentadora ni atormentada. La amada.
El aire y el mundo no buscados. La vida
¿así que era esto?
y el sueño refresca
cronología.
1854: 20 de octubre. A las 6 de la mañana, nacimiento en Charleville de Jean - Nicolás - Arthur Rimbaud, hijo de Fréderic Rimbaud, capitán de infantería, y de Vitalie Cuif, hija de propietarios rurales con una finca en Roche (en las Ardenas); el matrimonio, tenía ya un hijo, Fréderic, nacido en 1853.
...........................................
1855 - 1856: El capitán Rimbaud participa en la campaña de Crimea.
...............................................
1858: Nacimiento de Vitalie Rimbaud, hermana de Fréderic y Jean- Arthur
.................................................
1860: nacimiento de una nueva hermana, Isabelle Rimbaud. En Septiembre el regimiento del capitán Rimbaud parte a Cambrai. A partir de ese momento, El matrimonio Rimbaud vivirá definitivamente separado.
lunes, 13 de agosto de 2007
Sostén.

Tengo un sostén bajo mi almohada
en mi almohada sin cama
cama errante voladora
¿está perdida la señora?
que dulce que es tu cuello
aun tu nombre no conozco
mientras en tus brazos me enrrosco
¿que calle busca? ¿Portobello?
Te mordí la oreja
una rosa blanca salio entre la reja
dormiamos en el amarillo de iris
y viajaba a Paris
Inés Marcela Antonia
Antonia Marcela Inés
Mariel me encuentro en el infinito
hey, tus labios que finitos
solo
Vi vine y venci,
te ame porque sí
eras una desconocida y la leche ya cocida
te marchaste sin decir
un sostén me regalas tú a mi.
domingo, 12 de agosto de 2007
Nube

Cuando siento tus senos cerca
de la luz de las velas
solo en la nevera
el hielo que congela
mas tu mano ajena
sucia limpia plana blanca amena
cierro ojos
respiro
por ti a Dios pido
existas
aparezcas
seas
en la vida solo a veces hay un poco de sol
me dormiré con la golondrina que te regalé
en la nube que tanto te gusta.
robinson palma.
jueves, 9 de agosto de 2007
El túnel. Ernesto Sabato. Escritor argentino. (parte 1)

-1-
Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no necesitan mayores explicaciones sobre mi persona.
Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni por qué. En realidad, siempre he pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especie humana. La frase "todo tiempo pasado fue mejor" no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que - felizmente- la gente las echa al olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal; y0, por ejemplo, me caracterizo por recordar preferentemente los hechos malos y así, casi podría decir que "todo tiempo pasado fue peor", sino fuera porque el presente me parece tan horrible como el pasado; recuerdo tantas calamidades, tantos rostros cínicos y crueles, tantas malas acciones, que la memoria es para mi como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza. ¡cuántas veces he quedado aplastado durante horas, en un rincón oscuro del taller, después de leer una noticia en la sección policial! Pero la verdad es que no siempre lo más vergonzoso de la raza humana aparece allí; hasta cierto punto, los criminales son gente más limpia, más inofensiva: esta afirmación no la hago porque yo mismo haya matado a un ser humano: es una honesta y profunda convicción ¿Un individuo es pernicioso? Pues se lo liquida y se acabó. Eso es lo que yo llamo una buena acción. Piensen cuánto peor es para la sociedad que ese individuo siga destilando su veneno y que en vez de eliminarlo se quiera contrarrestar su acción recurriendo a anónimos, maledicencia y otras bajezas semejantes.
En lo que a mí se refiere, debo confesar que ahora lamento no haber aprovechado mejor el tiempo de mi libertad, liquidando a seis o siete tipos que conozco.
Que el mundo es horrible, es una verdad que no necesita demostración. Bastaría un hecho para probarlo, en todo caso: en un campo de concentración un ex pianista se quejó de hambre y entonces lo obligaron a comerse una rata, pero viva.
No es de eso, sin embargo, de lo que quiero hablar ahora; ya diré más adelante, si hay ocasión, algo más sobre este asunto de la rata.
Fantasma en forma de funda.

Fantasma en forma de funda.
Oscar Kahn, poeta chileno
Anoche fui la funda de tu almohada
para sentir la tibieza de tus mejillas
y decirte despacio en el oído
amor mío, amor mío
Mis palabras salieron por tu boca
y regresaron lentamente en mi cuerpo
amor mío, amor mío
tuve pena de mí
y la miré en silencio por ultima vez
Entonces solos, muy solos
sus labios empezaron a moverse
y se oyó puro
cristalino
el silencio.
Una poesía que puede ser abierta o ligeramente hermética, clara o ligeramente oscura, barroca o neoclásica, formal o coloquial, métrica o libre, lúdica o grave es el resultado de las distintas afluencias que intervienen en la producción de Hahn, reunida en su totalidad en "Obra poética".
Dentro de esa pluralidad verbal que va de Quevedo a Apollinaire, de Huidobro a Parra, ¿cual sería el denominador común, o el numerador propio, de Oscar Hahn?
Todo un artista verbal, según Ignacio Valente.
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