miércoles, 12 de septiembre de 2007

ALFREDO BRYCE ECHENIQUE- ENSAYOS- ENTRE LA SOLEDAD Y EL AMOR.

El otro y nosotros.

Dos amantes yacen uno al lado del otro, tras el acto de amor. Su soledad es el perfecto ejemplo de lo que suele llamarse "soledad auténticamente saboreada". La satisfacción los devuelve a sí mismos, desenlazando sus brazos y poniendo fin al ardor que los empujó el uno hacia el otro. Sus soledades son paralelas, la imagen misma de dos cuerpos en reposo. Ellas saben que volverán a encontrarse en el tiempo, de la misma manera en que acaban de confundirse totalmente. Y ellas conforman asimismo la promesa recíproca de un reencuentro futuro, basado precisamente en el recuerdo común de pasados ardores y entrelazamientos. Es posible que esta soledad compartida no sea real, ni mucho menos absoluta, sobre todo si la comparamos con aquellas soledades que se viven sin compañía alguna.
La soledad no existe para aquel que puede recordar los momentos en que no estuvo solo y sabe que esos momentos volverán. La otra persona puede estar ausente, pero en cierta medida continúa a nuestro lado. Un ser existe en el recuerdo que conservamos de su presencia y en la confianza que tenemos en su pronto retorno. (...)
No se está forzosamente solo cuando se carece de compañía, ni esta situación implica necesariamente una exclusión del mundo. La soledad, es en realidad, una manera incompleta y única de estar en el mundo. El antiguo mito del andrógino explicaba este hecho a su manera. Los seres humanos son arrastradoas al amor por la inmensa necesidad de volver a encontrar una unidad original. Se busca al otro como si fuese una parte perdida de uno mismo, y como si esa carencia nos causara dolor. " me duele el otro", o, mejor: "me duele en el otro", parece decirnos toda soledad.
La soledad tiene una ligazón muy estrecha con el lenguaje y con las dificultades de espresión. Nos obliga a comunicarnos, pero puede también significar que ya ni queremos ni podemos comunicarnos. En ello, la soledad implica siempre la existencia de otro ser, pero no necesariamente una presencia de la cual podríamos ocultarnos, ni tampoco una presencia que podríamos reclamar incesante y vanamente. Tenemos la convicción de que el otro existe y constatamos que nos hace falta. Es en nosotros mismos, en nuestra convicción íntima de la existencia del otro y en nuestra dolorosa experiencia de su ausencia, donde hace su nido el sentimiento de soledad. Para sentirse solo, es preciso desear ser dos, al menos, o haberlo sido y conservar la nostalgia de ello.
Cargar eternamente el doloroso recuerdo de un ser que ha fallecido es indudablemente la primera forma de estar solo. Sin esa otra persona, sentimos que nuestra existencia esta vacía, muy lejos de una vida plena. Como esa persona nos hace falta, no cesamos en nuestro afán de recrearla, ahora y siempre, a pesar de la evidencia de su desaparición, y a pesar de que parientes y amigos hagan lo posible por acercarnos a ellos. La falta de un solo ser puede lograr que uno no existe para los demás.
La segunda forma de estar solo consiste en organizar la ausencia del otro, en vista de que su mirada nos hace existir, pero sin que podamos hacer nada para controlarla. Extraemos parte de nuestra existencia de esa otra persona, con lo cual en realidad enajenamos parte de nuestra independencia. Es preciso, entonces, escapar a esa mirada para reencontrar o restaurar nuestra independencia. Huimos de la presencia del otro, la tornamos indiferente, para volver a ser dueños de nuestra existencia. Desaparecemos para hacer desaparecer al otro. Al igual que Fígaro, que se apresura a "reírse de todo, para no llorar, por todo", nos damos prisa en estar solos, por temor a estarlo a pesar de nosotros mismos. Nos entregamos a la soledad, aun corriendo el riesgo de acostumbrarnos a ella, de no poder deshacernos más de ella.
La tercera forma de estar solos consiste en hacer un buen uso de la soledad. El otro no existe por sí mismo, pues nosotros no lo vemos nunca como realmente es. Tampoco él nos ve como realmente somos. Concientemente o no, proyectamos instuiciones o ideas sobre todo aquel que se nos acerca. Sin siquiera sospecharlo, un ser imaginario acompaña a un individuo desde el instante mismo en que se presenta ante otro individuo.
Partiendo de nuestras propias esperanzas y desiluciones pasadas, le pedimos inconscientemente al otro que represente un papel en el teatro de nuestra imaginación. Le exigimos que desempeñe un papel ya escrito, al hilo de nuestras experiencias, y, muy en particular, de aquellas que nos marcaron desde la infancia. Si el otro se niega a desempeñar este papel, o lo desempeña mal, muy fácilmente podemos sentirnos solos, descubrirnos solos. Nadie sube al escenario abandonado de nuestros de nuestros deseos, y terminamos así por convertirnos en los desamparados asistentes a un espectáculo cuyas representaciones han sido interrumpidas.
Toda soledad es signo de una decepción íntima La realidad no coincide con lo que esperábamos de ella. La realidad ha decepcionado nuestra imaginación.

Sin duda alguna, la soledad totalmente feliz es algo imposible. Sin embargo, en una trayectoria de maduración individual y cultural, la soledad es positiva. Es en sí un aprendisaje que nos ayuda a asumir nuestras desiluciones y a liberarnos de la obsesiva frecuentación del otro. También nos ayuda a acogerlo sin la necesidad de colocar entre él y nosotros ningún tipo de barrera protectora o aislante. En resumen, sólo mediante este buen uso de nuestra soledad aprenderíamos a vivir tan bien con nosotros mismos como con el otro.

jueves, 30 de agosto de 2007

Oído y escogido por un jurado, en algún recodo... Premios nobel de literatura



1902 Theodor Mommsen (Alemania, 1817-1903) historiador

1903 Bjornstjerne Bjornson (Noruega, 1832-1910) novelista, poeta y dramaturgo

1904 Frederic Mistral (Francia, 1830-1914) poeta

José Echegaray (España, 1832-1916) dramaturgo

1905 Henryk Sienkiewicz (Polonia, 1846-1916)

novelista 1906 Giousue Carducci (Italia, 1835-1907) poeta

1907 Rudyard Kipling (Gran Bretaña, 1865-1936) poeta y novelista

1908 Rudolf Eucken (Alemania, 1846-1926) filósofo

1909 Selma Lagerlof (Suecia, 1858-1940) novelista

1910 Paul von Heyse (Alemania, 1830-1914) poeta, novelista y dramaturgo

1911 Maurice Maeterlinck (Bélgica, 1862-1949) dramaturgo

1912 Gerhart Hauptmann (Alemania, 1862-1946) dramaturgo

1913 Rabindranath Tagore (India, 1861-1941) poeta

1914 no concedido

1915 Romain Rolland (Francia, 1866-1944) novelista

1916 Verner Von Heidenstam (Suecia, 1859-1940) poeta

1917 Karl Gjellerup (Dinamarca, 1857-1919) novelistaHenrik Pontoppidan (Dinamarca, 1857-1943) novelista

1918 no concedido

1919 Carl Spitteler (Suiza, 1845-1924) poeta y novelista

1920 Knut Hamsun (Noruega, 1859-1952) novelista

1921 Anatole France (Francia, 1844-1924) novelista

1922 Jacinto Benavente (España, 1866-1954) dramaturgo

1923 William Butler Yeats (Irlanda, 1865-1939) poeta

1924 Wladyslaw Reymont (Polonia, 1868-1925) novelista

1925 George Bernard Shaw (Irlanda, 1856-1950) dramaturgo

1926 Grazia Deledda (Italia, 1871-1936) novelista

1927 Henri Bergson (Francia, 1859-1941) filósofo

1928 Sigrid Undset (Noruega, 1882-1949) novelista 1929

Thomas Mann (Alemania, 1875-1955) novelista

1930 Sinclair Lewis (EEUU, 1885-1951) novelista

1931 Erik Axel Karlfeld (Suecia, 1864-1931) poeta

1932 John Galsworthy (Gran Bretaña, 1867-1933) novelista

1933 Ivan Bunin (URSS, 1870-1953) novelista 1934

Luigi Pirandello (Italia, 1867-1936) dramaturgo

1935 no concedido

1936 Eugene O' Neill (EEUU, 1888-1953) dramaturgo

1937 Roger Martin du Gard (Francia, 1881-1958) novelista

1938 Pearl S. Buck (EEUU, 1892-1973) novelista

1939 Frans Eemil Sillanpaa (Finlandia, 1888-1964) novelista

1943 no concedido

1944 Johannes Vilhem Jensen (Dinamarca, 1873-1950) novelista

1945 Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957) poeta

1946 Hermann Hesse (Alemania, 1877-1962) novelista

1947 Andre Gide (Francia, 1869-1951) novelista

1948 T. S. Eliot (Gran Bretaña, 1888-1965) poeta

1949 William Faulkner (EEUU, 1897-1962) novelista

1950 Bertrand Russell (Gran Bretaña, 1872-1970) filósofo

1951 Par Lagerkvist (Suecia, 1891-1974) novelista

1952 Francois Mauriac (Francia, 1885-1970) poeta, novelista y dramaturgo

1953 Winston Churchill (Gran Bretaña, 1874-1965) historiador

1954 Ernest Hemingway (EEUU, 1899-1961) novelista

1955 Halldor Laxness (Islandia, 1902-1998) novelista

1956 Juan Ramón Jiménez (España, 1881-1959) poeta

1957 Albert Camus (Francia, 1913-1960) novelista y dramaturgo

1958 Boris Pasternak (URSS, 1890-1960) novelista

1959 Salvatore Quasimodo (Italia, 1901-1968) poeta

1960 Saint-John Perse (Francia, 1887-1975) poeta

1961 Ivo Andric (Yugoslavia, 1892-1975) novelista

1962 John Steinbeck (EEUU, 1902-1968) novelista

1963 Georgos Seferis (Grecia, 1900-1971) poeta

1964 Jean Paul Sartre (Francia, 1905-1980) filósofo

1965 Mijail Sholojov (URSS, 1905-1984) novelista

1966 Samuel Yosef Agnon (Israel, 1888-1970) novelistaNelly Sachs (Alemania, 1891-1970) poeta

1967 Miguel Angel Asturias (Guatemala, 1899-1974) novelista

1968 Yasunari Kawabata (Japón, 1899-1972) novelista

1969 Samuel Beckett (Irlanda, 1906-1989) novelista y dramaturgo

1970 Alexandr Solzhenitsin (URSS, 1918) novelista

1971 Pablo Neruda (Chile, 1904-1973) poeta

1972 Heinrich Boll (Alemania, 1917-1985) novelista

1973 Patrick White (Australia, 1912-1990) novelista

1974 Eyvind Johnson (Suecia, 1900-1976) novelistaHarry Martinson (Suecia, 1904-1978) novelista y poeta

1975 Eugenio Montale (Italia, 1896-1981) poeta

1976 Saul Bellow (EEUU, 1915) novelista

1977 Vicente Aleixandre (España, 1896-1984) poeta

1978 Isaac Bashevis Singer (EEUU, 1904-1991) novelista

1979 Odysseus Elytis (Grecia, 1911-1996) poeta

1980 Czeslaw Milosz (Polonia, 1911) poeta

1981 Elias Canetti (Gran Bretaña, 1905-1994) novelista

1982 Gabriel García Márquez (Colombia, 1928) novelista

1983 William Golding (Gran Bretaña, 1911-1993) novelista

1984 Jaroslav Seifert (Checoslovaquia, 1901-1986) poeta

1985 Claude Simon (Francia, 1913) novelista

1986 Wole Solyinka (Nigeria, 1934) poeta y dramaturgo

1987 Joseph Brodsky (EEUU, 1940-1996) poeta

1988 Naguib Mahfuz (Egipto, 1911) novelista y poeta

1989 Camilo José Cela (España, 1916-2002) novelista

1990 Octavio Paz (México, 1914-1998) poeta

1991 Nadine Gordimer (Sudáfrica, 1923) novelista

1992 Derek Walcott (Santa Lucía, 1930)

1993 Toni Morrison (EEUU, 1931) novelista

1994 Kenzaburo Oe (Japón, 1935) novelista

1995 Seamus Heaney (Irlanda, 1939) poeta

1996 Wislawa Szymborska (Polonia, 1923) poeta

1997 Darío Fo (Italia, 1926) dramaturgo

1998 José Saramago (Portugal, 1922) novelista

1999 Gunter Grass (Alemania, 1927) novelista y poeta

2000 Gao Xingjian (China, 1940) novelista

2001 V.S.Naipaul (Gran Bretaña, 1932) novelista

2002 Imre Kertesz (Hungria, 1929) novelista y ensayista

2003 J.M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940 ) novelista

2004 Elfriede Jelinek

2005 Harold Printer

2006 Orhan Pamuk

miércoles, 29 de agosto de 2007

Cronología de Rimbaud. Parte 1.


Vigilias
I
Es el reposo iluminado, ni fiebre ni languidez, en el lecho o en el prado.
es el amigo ni ardiente ni débil. El amigo.
Es la amada ni atormentadora ni atormentada. La amada.
El aire y el mundo no buscados. La vida
¿así que era esto?
y el sueño refresca


cronología.

1854: 20 de octubre. A las 6 de la mañana, nacimiento en Charleville de Jean - Nicolás - Arthur Rimbaud, hijo de Fréderic Rimbaud, capitán de infantería, y de Vitalie Cuif, hija de propietarios rurales con una finca en Roche (en las Ardenas); el matrimonio, tenía ya un hijo, Fréderic, nacido en 1853.


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1855 - 1856: El capitán Rimbaud participa en la campaña de Crimea.

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1858: Nacimiento de Vitalie Rimbaud, hermana de Fréderic y Jean- Arthur
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1860: nacimiento de una nueva hermana, Isabelle Rimbaud. En Septiembre el regimiento del capitán Rimbaud parte a Cambrai. A partir de ese momento, El matrimonio Rimbaud vivirá definitivamente separado.

lunes, 13 de agosto de 2007

Sostén.


Tengo un sostén bajo mi almohada

en mi almohada sin cama

cama errante voladora

¿está perdida la señora?



que dulce que es tu cuello

aun tu nombre no conozco

mientras en tus brazos me enrrosco

¿que calle busca? ¿Portobello?



Te mordí la oreja

una rosa blanca salio entre la reja

dormiamos en el amarillo de iris

y viajaba a Paris



Inés Marcela Antonia

Antonia Marcela Inés

Mariel me encuentro en el infinito

hey, tus labios que finitos



solo



Vi vine y venci,

te ame porque sí



eras una desconocida y la leche ya cocida



te marchaste sin decir

un sostén me regalas tú a mi.


domingo, 12 de agosto de 2007

Nube


Cuando siento tus senos cerca

de la luz de las velas

solo en la nevera

el hielo que congela

mas tu mano ajena

sucia limpia plana blanca amena

cierro ojos

respiro

por ti a Dios pido

existas

aparezcas

seas

en la vida solo a veces hay un poco de sol

me dormiré con la golondrina que te regalé

en la nube que tanto te gusta.



robinson palma.

jueves, 9 de agosto de 2007

El túnel. Ernesto Sabato. Escritor argentino. (parte 1)


-1-

Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no necesitan mayores explicaciones sobre mi persona.

Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni por qué. En realidad, siempre he pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especie humana. La frase "todo tiempo pasado fue mejor" no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que - felizmente- la gente las echa al olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal; y0, por ejemplo, me caracterizo por recordar preferentemente los hechos malos y así, casi podría decir que "todo tiempo pasado fue peor", sino fuera porque el presente me parece tan horrible como el pasado; recuerdo tantas calamidades, tantos rostros cínicos y crueles, tantas malas acciones, que la memoria es para mi como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza. ¡cuántas veces he quedado aplastado durante horas, en un rincón oscuro del taller, después de leer una noticia en la sección policial! Pero la verdad es que no siempre lo más vergonzoso de la raza humana aparece allí; hasta cierto punto, los criminales son gente más limpia, más inofensiva: esta afirmación no la hago porque yo mismo haya matado a un ser humano: es una honesta y profunda convicción ¿Un individuo es pernicioso? Pues se lo liquida y se acabó. Eso es lo que yo llamo una buena acción. Piensen cuánto peor es para la sociedad que ese individuo siga destilando su veneno y que en vez de eliminarlo se quiera contrarrestar su acción recurriendo a anónimos, maledicencia y otras bajezas semejantes.

En lo que a mí se refiere, debo confesar que ahora lamento no haber aprovechado mejor el tiempo de mi libertad, liquidando a seis o siete tipos que conozco.

Que el mundo es horrible, es una verdad que no necesita demostración. Bastaría un hecho para probarlo, en todo caso: en un campo de concentración un ex pianista se quejó de hambre y entonces lo obligaron a comerse una rata, pero viva.

No es de eso, sin embargo, de lo que quiero hablar ahora; ya diré más adelante, si hay ocasión, algo más sobre este asunto de la rata.


Fantasma en forma de funda.


Fantasma en forma de funda.

Oscar Kahn, poeta chileno


Anoche fui la funda de tu almohada

para sentir la tibieza de tus mejillas

y decirte despacio en el oído

amor mío, amor mío


Mis palabras salieron por tu boca

y regresaron lentamente en mi cuerpo

amor mío, amor mío


tuve pena de mí

y la miré en silencio por ultima vez


Entonces solos, muy solos

sus labios empezaron a moverse

y se oyó puro

cristalino

el silencio.



Una poesía que puede ser abierta o ligeramente hermética, clara o ligeramente oscura, barroca o neoclásica, formal o coloquial, métrica o libre, lúdica o grave es el resultado de las distintas afluencias que intervienen en la producción de Hahn, reunida en su totalidad en "Obra poética".


Dentro de esa pluralidad verbal que va de Quevedo a Apollinaire, de Huidobro a Parra, ¿cual sería el denominador común, o el numerador propio, de Oscar Hahn?


Todo un artista verbal, según Ignacio Valente.