valga la idea... (menuda idea) esa, la de dar aires a su ego, y menospreciar al resto. Si pareciese que hubiese sido ayer, cuando compartiamos todos, y ahora cada cual es el rey de su propio reinado.-
Las voces dicen que Dios no existe, que nació como concepción del hombre primitivo y que él hombre, en su humilde morada concibe a Dios como algo cierto, pero ha medida que va adquiriendo poder sobre otros_; dicho argumento tiende a decaer.
Valga la idea de ser egolatra, en el arte quizas se da de manera más sutil, o tal vez, me aproximo a decir... no habra sido Mozart egolatra?. Claro, es q acaso no empezo a tocar desde niño, suponiendo un menosprecio al común de los mortales... o en casocontrario no habrá sido Einstein un egolatra perdido?... y la explicación nace de tratar de entender, porque si Einstein iba a las patadas y puñetes en la enseñanza primaria... termino siendo un genio. Ya no es un misterio: millares de personas trabajan a sol y sombra sin obtener el reconocimiento que obtienen otros en tan sólo minutos.
Pero de que estamos hablando?
de la egolatría?
o del mero concepto de unión de la genialidad con el amor propio?
No sé cual es la respuesta que esperan,
mis sensibles lectores
tal vez, esperan que tome las banderas de la rebelión
y me lance en contra de las ideas (si, es que nombre algo coherente) que postulo.
Creo en Dios
alli mi rebelión
más como un concepto
divino
la astronomía ha cambiado mi ser
jueves, 6 de diciembre de 2007
miércoles, 17 de octubre de 2007
Si yo fuera un pequeño aviador, que se lanza en su paracaídas
Si yo fuera un pequeño aviador, que se lanza en un paracaídas, sería como una burbuja que se escabulle entre los matorrales de la vida, quizás estaría bajando al nadir o tocando el epicentro de la tierra, pienso, pienso, pienso... he de pensar?...
quizás si fuera un aviador en su paracaídas no fuese necesario pensar.
y que tal, si tan solo me dedico a hacer, ¿lo he pensado?... y a hacer que? volar, escabullirse, saltar, sentir el viento... será todo tan lento como para poder descubrirlo?
si fuera un aviador que se lanza en su paracaídas, sería como una palabra en el vacío y si se cumpliese el sueño de usurpar el lugar de altazor por el mio, que he de pensar...
el amor. ¿será posible? pasar una vida descendiendo para no saber hacia donde te diriges o vas?... es acaso una pregunta lo que te determina como individuo... y de la palabra recien reescrita... no será de vitalidad cierta analizar el duo.
si yo hablase menos quizás, y tan sólo quizás seria menos feliz o es probable que las palabras detengan mi caida. y ante todas las chicas idas, no soy más que el pequeño salamonte que no sabe a donde mirar. Volar o descender, ¿ser un aviador como el sueño experimenta con 2?
si yo fuera quien creo ser, sería contradictorio pensar que estoy cuerdo. Ni soy loco ni nada, solo un texto depurado, acalorado, solicitado... mientras practico el nado sincronizado de las palabras que nunca llegarán al puerto. Hoy quizas no pueda volar, ni descender, quizás solo desee encender una pasión que oculta esta y me mantiene vivo.
o no?
o será todo lo contrario?
quizás si fuera un aviador en su paracaídas no fuese necesario pensar.
y que tal, si tan solo me dedico a hacer, ¿lo he pensado?... y a hacer que? volar, escabullirse, saltar, sentir el viento... será todo tan lento como para poder descubrirlo?
si fuera un aviador que se lanza en su paracaídas, sería como una palabra en el vacío y si se cumpliese el sueño de usurpar el lugar de altazor por el mio, que he de pensar...
el amor. ¿será posible? pasar una vida descendiendo para no saber hacia donde te diriges o vas?... es acaso una pregunta lo que te determina como individuo... y de la palabra recien reescrita... no será de vitalidad cierta analizar el duo.
si yo hablase menos quizás, y tan sólo quizás seria menos feliz o es probable que las palabras detengan mi caida. y ante todas las chicas idas, no soy más que el pequeño salamonte que no sabe a donde mirar. Volar o descender, ¿ser un aviador como el sueño experimenta con 2?
si yo fuera quien creo ser, sería contradictorio pensar que estoy cuerdo. Ni soy loco ni nada, solo un texto depurado, acalorado, solicitado... mientras practico el nado sincronizado de las palabras que nunca llegarán al puerto. Hoy quizas no pueda volar, ni descender, quizás solo desee encender una pasión que oculta esta y me mantiene vivo.
o no?
o será todo lo contrario?
La bella conducta del calvario
Vicente Huidobro.
La bella conducta del calvario.
la bella conducta del calvario
Merece un crepúsculo de primer orden
Un mar en calma como mirada de flor
Donde el agua sea dulce a la caricia íntima
No hay jirones en el ropaje de los cielos
y para calentar los pies
la ruta de las cabelleras hasta el borde de la tierra
y el vapor de los ojos
Jesús Jesús
Tus ojos eran grandes como dos soldados
tandrás un ramo de flores
Para ponerlo en tu corazón
En tu corazón visible a todos los que vienen
Como un bolsillo sobre la túnica
Tendrás una caja de chocolates
Te amo de pie sobre la humadera de las plegarias
te amo acostado sobre las ingratitudes
Te amo sentado sobre las rocas del cielo
Tendrás la legión de honor.
La bella conducta del calvario.
la bella conducta del calvario
Merece un crepúsculo de primer orden
Un mar en calma como mirada de flor
Donde el agua sea dulce a la caricia íntima
No hay jirones en el ropaje de los cielos
y para calentar los pies
la ruta de las cabelleras hasta el borde de la tierra
y el vapor de los ojos
Jesús Jesús
Tus ojos eran grandes como dos soldados
tandrás un ramo de flores
Para ponerlo en tu corazón
En tu corazón visible a todos los que vienen
Como un bolsillo sobre la túnica
Tendrás una caja de chocolates
Te amo de pie sobre la humadera de las plegarias
te amo acostado sobre las ingratitudes
Te amo sentado sobre las rocas del cielo
Tendrás la legión de honor.
sábado, 6 de octubre de 2007
¿qué pasa? ah. te llamo, no me llames, te llamo.

señores y señoras, señoritas y otros, perdido en el espiritu empequeñecido de mi voz, veo tras las rejas, el dulce fulgor de las sensaciones, que se me han quedado pegadas al pecho, al momento de despertar, de reaccionar... Hoy, he llamado creyendo que necesitabas, conmigo contar. He de darme cuenta que no, que nunca fue tan asi, he de guardar silencio, y eso creo que es lo que mejor hago, aun cuando mis cañones furiosos disparan, exaltados con el nerviosismo que otro día manejé. Fui primero en soltar la lengua, y quitarla de su habitat, y ahora me cuestiono, el para que, el porque, el por donde...el si es tan necesario, asi fue como solte mi cabello y me subi a viajar, pedaleaba para olvidar para capacitar el silencio, que me place. ¿cuantas amigas he perdido? no lo sé, en mi cabeza, la cuenta se hace incontable, es que he pensado tanto en lo que de verdad he aportado a cada uno. Me place decir, que siento miedo, miedo a todo, miedo a nada, que el sol caiga y la luna se levanta...miedo a enamorarme de amigas, de conocidas, de gente que estimo, mezclar roles.
Roles que en un comienzo sería entretenidos vivirlos, pero al pasar los momentos se allega la idea de que será posible que suceda lo mismo con otro u otro.
soy poeta, de pacotilla, pero poeta, argonauta, interestelar de caballo ensillado, de alas acorraladas, miedos hablados y sonrisas difusas.
hoy te bese, creyendo ser feliz
al verte pues luego, mal me senti
triste abandonado, solo acribillado.
miércoles, 3 de octubre de 2007
Nouvelle chanson
Canción NUEVA.
quizás debiera comenzar todo nuevamente, o sea, en su justa medida juro que debiera empezar de cero. Nunca es bueno complicarse con las personas, pero es una manía un tanto, digamos propia de mi... Soy celoso, prejuicioso, desordenado, alocado, abrumado, fome y sin brillo, pero si es que conozco con tanta celeridad esto, porque he de ponerme celoso, ¿será posible querer poseer la amistad?
acaso no es algo libre?... mira tu, que venir a confundir terminos como esos, pero bueno...me han dicho y de buena forma no confundir el amor de amistad con otro tipo de amor. Aquello es cierto. si. pero aun cuando más me convenzo más me lanzo contra mi espalda... no he de amar, pero si armar mi vida, que esta fragmentada en burbujas de otros tamaños, ni muy suave, ni muy grandes.
que va, he prometido una cancion nueva, pero es que no sé. nada soy y todo soy. a la mierda la libertad autoimplicada que te encierra
ya ni se lo que digo
ni estudiado ni nada
quizás debiera comenzar todo nuevamente, o sea, en su justa medida juro que debiera empezar de cero. Nunca es bueno complicarse con las personas, pero es una manía un tanto, digamos propia de mi... Soy celoso, prejuicioso, desordenado, alocado, abrumado, fome y sin brillo, pero si es que conozco con tanta celeridad esto, porque he de ponerme celoso, ¿será posible querer poseer la amistad?
acaso no es algo libre?... mira tu, que venir a confundir terminos como esos, pero bueno...me han dicho y de buena forma no confundir el amor de amistad con otro tipo de amor. Aquello es cierto. si. pero aun cuando más me convenzo más me lanzo contra mi espalda... no he de amar, pero si armar mi vida, que esta fragmentada en burbujas de otros tamaños, ni muy suave, ni muy grandes.
que va, he prometido una cancion nueva, pero es que no sé. nada soy y todo soy. a la mierda la libertad autoimplicada que te encierra
ya ni se lo que digo
ni estudiado ni nada
domingo, 23 de septiembre de 2007
suicidio artistico.
Ante la remota posibilidad de encontrar un camino justo, que lo llevase a la cúspide de su desarrollo mental, decidió, sin más, quitarse la vida.
Aunque acorde con su personalidad artística; quería que este episodio no fuera recordado tan solo por lo inesperado de su acto, sino también por la pompa y la planificación.
Creyó, erróneamente, que las flores podrían ser un tipo de suicidio que lo llevaría a la paz, más por la belleza del acto que por el desmembramiento de un alma que se va.
Creo su plan, tan arraigado en sus costumbres de arte, que escribió un guión de dicho suicidio, le puso un ambiente acorde y lo alimento de un sinfín de sutilezas que solo un artista podría entender.
Por aquellos días venía saliendo de una seguidilla de reuniones sociales que habían dejado en buen pie su imagen. No es que el tipo, tuviese dinero en demasía, pero tenía ese toque que permite que la mujer se sienta honrada y el hombre respetado.
Tomó entonces las ramas de la vid, se las enrrollo al cuello, pidio la paz a Dionisos. Escupio sutilmente al suelo y junto a eso envio su salto. El resultado fue desastroso, las hojas de la vid se quebraron junto a las ramas, lo que provoco tan sólo que el insigne artista se convirtiera en un esperpajo de tierra molida.
Aunque acorde con su personalidad artística; quería que este episodio no fuera recordado tan solo por lo inesperado de su acto, sino también por la pompa y la planificación.
Creyó, erróneamente, que las flores podrían ser un tipo de suicidio que lo llevaría a la paz, más por la belleza del acto que por el desmembramiento de un alma que se va.
Creo su plan, tan arraigado en sus costumbres de arte, que escribió un guión de dicho suicidio, le puso un ambiente acorde y lo alimento de un sinfín de sutilezas que solo un artista podría entender.
Por aquellos días venía saliendo de una seguidilla de reuniones sociales que habían dejado en buen pie su imagen. No es que el tipo, tuviese dinero en demasía, pero tenía ese toque que permite que la mujer se sienta honrada y el hombre respetado.
Tomó entonces las ramas de la vid, se las enrrollo al cuello, pidio la paz a Dionisos. Escupio sutilmente al suelo y junto a eso envio su salto. El resultado fue desastroso, las hojas de la vid se quebraron junto a las ramas, lo que provoco tan sólo que el insigne artista se convirtiera en un esperpajo de tierra molida.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
ALFREDO BRYCE ECHENIQUE- ENSAYOS- ENTRE LA SOLEDAD Y EL AMOR.
El otro y nosotros.
Dos amantes yacen uno al lado del otro, tras el acto de amor. Su soledad es el perfecto ejemplo de lo que suele llamarse "soledad auténticamente saboreada". La satisfacción los devuelve a sí mismos, desenlazando sus brazos y poniendo fin al ardor que los empujó el uno hacia el otro. Sus soledades son paralelas, la imagen misma de dos cuerpos en reposo. Ellas saben que volverán a encontrarse en el tiempo, de la misma manera en que acaban de confundirse totalmente. Y ellas conforman asimismo la promesa recíproca de un reencuentro futuro, basado precisamente en el recuerdo común de pasados ardores y entrelazamientos. Es posible que esta soledad compartida no sea real, ni mucho menos absoluta, sobre todo si la comparamos con aquellas soledades que se viven sin compañía alguna.
La soledad no existe para aquel que puede recordar los momentos en que no estuvo solo y sabe que esos momentos volverán. La otra persona puede estar ausente, pero en cierta medida continúa a nuestro lado. Un ser existe en el recuerdo que conservamos de su presencia y en la confianza que tenemos en su pronto retorno. (...)
No se está forzosamente solo cuando se carece de compañía, ni esta situación implica necesariamente una exclusión del mundo. La soledad, es en realidad, una manera incompleta y única de estar en el mundo. El antiguo mito del andrógino explicaba este hecho a su manera. Los seres humanos son arrastradoas al amor por la inmensa necesidad de volver a encontrar una unidad original. Se busca al otro como si fuese una parte perdida de uno mismo, y como si esa carencia nos causara dolor. " me duele el otro", o, mejor: "me duele en el otro", parece decirnos toda soledad.
La soledad tiene una ligazón muy estrecha con el lenguaje y con las dificultades de espresión. Nos obliga a comunicarnos, pero puede también significar que ya ni queremos ni podemos comunicarnos. En ello, la soledad implica siempre la existencia de otro ser, pero no necesariamente una presencia de la cual podríamos ocultarnos, ni tampoco una presencia que podríamos reclamar incesante y vanamente. Tenemos la convicción de que el otro existe y constatamos que nos hace falta. Es en nosotros mismos, en nuestra convicción íntima de la existencia del otro y en nuestra dolorosa experiencia de su ausencia, donde hace su nido el sentimiento de soledad. Para sentirse solo, es preciso desear ser dos, al menos, o haberlo sido y conservar la nostalgia de ello.
Cargar eternamente el doloroso recuerdo de un ser que ha fallecido es indudablemente la primera forma de estar solo. Sin esa otra persona, sentimos que nuestra existencia esta vacía, muy lejos de una vida plena. Como esa persona nos hace falta, no cesamos en nuestro afán de recrearla, ahora y siempre, a pesar de la evidencia de su desaparición, y a pesar de que parientes y amigos hagan lo posible por acercarnos a ellos. La falta de un solo ser puede lograr que uno no existe para los demás.
La segunda forma de estar solo consiste en organizar la ausencia del otro, en vista de que su mirada nos hace existir, pero sin que podamos hacer nada para controlarla. Extraemos parte de nuestra existencia de esa otra persona, con lo cual en realidad enajenamos parte de nuestra independencia. Es preciso, entonces, escapar a esa mirada para reencontrar o restaurar nuestra independencia. Huimos de la presencia del otro, la tornamos indiferente, para volver a ser dueños de nuestra existencia. Desaparecemos para hacer desaparecer al otro. Al igual que Fígaro, que se apresura a "reírse de todo, para no llorar, por todo", nos damos prisa en estar solos, por temor a estarlo a pesar de nosotros mismos. Nos entregamos a la soledad, aun corriendo el riesgo de acostumbrarnos a ella, de no poder deshacernos más de ella.
La tercera forma de estar solos consiste en hacer un buen uso de la soledad. El otro no existe por sí mismo, pues nosotros no lo vemos nunca como realmente es. Tampoco él nos ve como realmente somos. Concientemente o no, proyectamos instuiciones o ideas sobre todo aquel que se nos acerca. Sin siquiera sospecharlo, un ser imaginario acompaña a un individuo desde el instante mismo en que se presenta ante otro individuo.
Partiendo de nuestras propias esperanzas y desiluciones pasadas, le pedimos inconscientemente al otro que represente un papel en el teatro de nuestra imaginación. Le exigimos que desempeñe un papel ya escrito, al hilo de nuestras experiencias, y, muy en particular, de aquellas que nos marcaron desde la infancia. Si el otro se niega a desempeñar este papel, o lo desempeña mal, muy fácilmente podemos sentirnos solos, descubrirnos solos. Nadie sube al escenario abandonado de nuestros de nuestros deseos, y terminamos así por convertirnos en los desamparados asistentes a un espectáculo cuyas representaciones han sido interrumpidas.
Toda soledad es signo de una decepción íntima La realidad no coincide con lo que esperábamos de ella. La realidad ha decepcionado nuestra imaginación.
Sin duda alguna, la soledad totalmente feliz es algo imposible. Sin embargo, en una trayectoria de maduración individual y cultural, la soledad es positiva. Es en sí un aprendisaje que nos ayuda a asumir nuestras desiluciones y a liberarnos de la obsesiva frecuentación del otro. También nos ayuda a acogerlo sin la necesidad de colocar entre él y nosotros ningún tipo de barrera protectora o aislante. En resumen, sólo mediante este buen uso de nuestra soledad aprenderíamos a vivir tan bien con nosotros mismos como con el otro.
Dos amantes yacen uno al lado del otro, tras el acto de amor. Su soledad es el perfecto ejemplo de lo que suele llamarse "soledad auténticamente saboreada". La satisfacción los devuelve a sí mismos, desenlazando sus brazos y poniendo fin al ardor que los empujó el uno hacia el otro. Sus soledades son paralelas, la imagen misma de dos cuerpos en reposo. Ellas saben que volverán a encontrarse en el tiempo, de la misma manera en que acaban de confundirse totalmente. Y ellas conforman asimismo la promesa recíproca de un reencuentro futuro, basado precisamente en el recuerdo común de pasados ardores y entrelazamientos. Es posible que esta soledad compartida no sea real, ni mucho menos absoluta, sobre todo si la comparamos con aquellas soledades que se viven sin compañía alguna.
La soledad no existe para aquel que puede recordar los momentos en que no estuvo solo y sabe que esos momentos volverán. La otra persona puede estar ausente, pero en cierta medida continúa a nuestro lado. Un ser existe en el recuerdo que conservamos de su presencia y en la confianza que tenemos en su pronto retorno. (...)
No se está forzosamente solo cuando se carece de compañía, ni esta situación implica necesariamente una exclusión del mundo. La soledad, es en realidad, una manera incompleta y única de estar en el mundo. El antiguo mito del andrógino explicaba este hecho a su manera. Los seres humanos son arrastradoas al amor por la inmensa necesidad de volver a encontrar una unidad original. Se busca al otro como si fuese una parte perdida de uno mismo, y como si esa carencia nos causara dolor. " me duele el otro", o, mejor: "me duele en el otro", parece decirnos toda soledad.
La soledad tiene una ligazón muy estrecha con el lenguaje y con las dificultades de espresión. Nos obliga a comunicarnos, pero puede también significar que ya ni queremos ni podemos comunicarnos. En ello, la soledad implica siempre la existencia de otro ser, pero no necesariamente una presencia de la cual podríamos ocultarnos, ni tampoco una presencia que podríamos reclamar incesante y vanamente. Tenemos la convicción de que el otro existe y constatamos que nos hace falta. Es en nosotros mismos, en nuestra convicción íntima de la existencia del otro y en nuestra dolorosa experiencia de su ausencia, donde hace su nido el sentimiento de soledad. Para sentirse solo, es preciso desear ser dos, al menos, o haberlo sido y conservar la nostalgia de ello.
Cargar eternamente el doloroso recuerdo de un ser que ha fallecido es indudablemente la primera forma de estar solo. Sin esa otra persona, sentimos que nuestra existencia esta vacía, muy lejos de una vida plena. Como esa persona nos hace falta, no cesamos en nuestro afán de recrearla, ahora y siempre, a pesar de la evidencia de su desaparición, y a pesar de que parientes y amigos hagan lo posible por acercarnos a ellos. La falta de un solo ser puede lograr que uno no existe para los demás.
La segunda forma de estar solo consiste en organizar la ausencia del otro, en vista de que su mirada nos hace existir, pero sin que podamos hacer nada para controlarla. Extraemos parte de nuestra existencia de esa otra persona, con lo cual en realidad enajenamos parte de nuestra independencia. Es preciso, entonces, escapar a esa mirada para reencontrar o restaurar nuestra independencia. Huimos de la presencia del otro, la tornamos indiferente, para volver a ser dueños de nuestra existencia. Desaparecemos para hacer desaparecer al otro. Al igual que Fígaro, que se apresura a "reírse de todo, para no llorar, por todo", nos damos prisa en estar solos, por temor a estarlo a pesar de nosotros mismos. Nos entregamos a la soledad, aun corriendo el riesgo de acostumbrarnos a ella, de no poder deshacernos más de ella.
La tercera forma de estar solos consiste en hacer un buen uso de la soledad. El otro no existe por sí mismo, pues nosotros no lo vemos nunca como realmente es. Tampoco él nos ve como realmente somos. Concientemente o no, proyectamos instuiciones o ideas sobre todo aquel que se nos acerca. Sin siquiera sospecharlo, un ser imaginario acompaña a un individuo desde el instante mismo en que se presenta ante otro individuo.
Partiendo de nuestras propias esperanzas y desiluciones pasadas, le pedimos inconscientemente al otro que represente un papel en el teatro de nuestra imaginación. Le exigimos que desempeñe un papel ya escrito, al hilo de nuestras experiencias, y, muy en particular, de aquellas que nos marcaron desde la infancia. Si el otro se niega a desempeñar este papel, o lo desempeña mal, muy fácilmente podemos sentirnos solos, descubrirnos solos. Nadie sube al escenario abandonado de nuestros de nuestros deseos, y terminamos así por convertirnos en los desamparados asistentes a un espectáculo cuyas representaciones han sido interrumpidas.
Toda soledad es signo de una decepción íntima La realidad no coincide con lo que esperábamos de ella. La realidad ha decepcionado nuestra imaginación.
Sin duda alguna, la soledad totalmente feliz es algo imposible. Sin embargo, en una trayectoria de maduración individual y cultural, la soledad es positiva. Es en sí un aprendisaje que nos ayuda a asumir nuestras desiluciones y a liberarnos de la obsesiva frecuentación del otro. También nos ayuda a acogerlo sin la necesidad de colocar entre él y nosotros ningún tipo de barrera protectora o aislante. En resumen, sólo mediante este buen uso de nuestra soledad aprenderíamos a vivir tan bien con nosotros mismos como con el otro.
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